El anonimato es en muchas circunstancias un vehículo indispensable para ejercer la libertad de expresión, especialmente en sociedades poco tolerantes, cerradas, represivas y extremadamente conservadoras, que marcan con una X a las personas por su afiliación, por su manera de pensar en un sistema binario.
Muchas personas no quieren que su identidad real esté asoaciada a los temas de los que hablan on line. Pueden estar preocupados por las consecuencias políticas o económicas de expresarse sobre ciertos temas, de ser acosados o hasta de poner en peligro su vida.
Piense por ejemplo en las fuentes de las que derivan noticias cruciales que ponen en peligro la estabilidad de gobiernos y de compañías por la información que contienen, personas trabajando en Derechos Humanos luchando contra autoridades represivas, denuncias sociales, víctimas o testigos de abusos y de actividades ilegales que desean sacar el tema a la opinión pública sin poner en peligro sus vidas. O simplemente personas que invitan a un abordaje distinto de los temas tratados por los medios oficiales.
En lugar de usar sus nombres para comunicar esa información, las personas escogen pseudónimos o lo hacen anónimamente. En ciertas circunstancias el anonimato seguro es crucial, no solo puede salvar la vida de la persona cuya identidad decide proteger sino las de otras personas en amenaza por los hechos que denuncia. Sobre todo en este país que hasta las escuchas telefónicas son permitidas y que cada vez hay menos vías para no estar sujeto al escrutinio ante cualquier actividad etiquetada de "sospechosa" o "estratégica".
La existencia de abusos en el uso del anonimato no justifica que condene y corte la única vía de la que disponen muchas personas al margen de círculos de influencia para expresarse libremente sin poner en juego su trabajo o su vida.
Al condenar, sorpresivamente por círculos intelectuales y liberales, abiertos, progresistas el anonimato en línea localmente, me gustaría que éstos vean más allá de sus grupos cerrados y consideren situaciones en las que el impacto negativo de no poder usar el anonimato en línea puede tener consecuencias fatales, mucho más fuertes que una burla o una crítica dura a un poema, o a una idea mal planteada. Al restringir esa libertad, al impedir el ocultar la identidad en Internet, el efecto real sería represivo, sería más silencio.
Sí, fueron molestos los comentarios contra una de mis mejores amigas, Marcela Gereda. Groseros, tan burdos como el tipo que dispara al aire porque hay mucho tráfico en una cola de carretera. Nada que impresione en uno de los países con más armas por persona del hemisferio.
El error ha sido condenar al medio, en el que todos los lectores dejan plasmadas sus ideas y su condición como una forma de diálogo, aún primitivo porque muchos todavía encuentran difícil rebatir con ideas, y prefieren hacerlo con insultos. Pero es un medio que le da a la limitada y privilegiada minoría de guatemaltecos que tiene acceso a Internet, un cuatro por ciento, y que generalmente coincide con aquellas personas que han podido recibir educación, la oportunidad de decir lo que no se dice en espacios donde no coinciden tantos puntos divergentes.
Requiere de madurez y entereza asimilar una ofensa, una mala crítica, un insulto a lo que somos. Pero también es cierto que el impacto de un diálogo entre esos miembros de la sociedad, esa minoría que tiene el tiempo de detenerse en el día a leer el periódico y comentarlo, usando ese recurso tan para pocos en este país, puede arrojar luces a entender la dinámica social del país, a saber qué intereses son los que se consideran intocables, a medir las reacciones y recepción de ciertos temas por esa opinión pública influyente que lee los medios informativos digitales. Me opondría a cualquier medida que busque restringir espacios, cerrar el diálogo.
Porque las ideas, la oposición, el disgusto, la violencia contenida que explota en palabras, va a seguir allí, lo único que se lograría es que ya no se tendría un medio para conocerla, para medirla, para estudiarla. Para conocer quiénes somos aunque no se sepa el nombre exacto.
La Corte Suprema de Estados Unidos indicó que la protección del anonimato es vital en el discurso democrático. Permitir a las personas que difieren que protejan su identidad les permite libremente expresar el punto de vista crítico de las minorías.
El anonimato es una protección de la tiranía de la mayoría. Protege a los individuos con determinada opinión que no goce del apoyo popular de la represalia de una sociedad intolerante.
Internet ofrece un nuevo y poderoso foro político en el cual toda persona puede ser un “panfletero”, donde todos pueden hacer oir sus voces, lo cual no podría ser posible muchas veces sin el uso de identidades anónimas.


6 comentarios:
El plano real de la sociedad guatemalteca no ofrece, digamoslo abiertamente, un espacio de discusión de ideas. Más allá de la estigmatización de la que el emisor del argumento puede ser objeto, acá, la cosa se torna mucho más esencial: te pueden matar. Y no es una exageración, ni queja, ni mucho menos. Es la justificación. El anonimato no es cobardía en todo caso, sino en el juego democrático la voz circunstancial de la minoría. Por mi parte, no lo uso: he allí mi nombre, he allí mi foto. Me hago responsable de mis ideas, de mis afirmaciones. Vengan las consecuencias, como vengan. Pero no permitir la anonimia y querer una discusión abierta y progresiva, sería inútil. Como esperar una Inglaterra sin el podio en los parques. Vaya. Que quien quiera hablar que hable, y que se discuta la idea, no la calidad del emisor: depuremos finalmente las falacias de nuestro discurso.
Lamento lo de Marcela Gereda. El insulto es un medio fácil para evadir un debate.
Saludos.
Entiendo la postura. Me parece que el anonimato es un medio útil (pero demasiado fácil y simple) para expresar la opinión sobre cualquier asunto.
Sin embargo, en los inmaduros medios bloggeros en español es usual encontrar en el anonimato el recurso ideal para exponer opiniones sin ningún fundamento racional ni validez lógica.
Conforme pase el tiempo espero que la gente aprenda a responsabilizarse por cada uno de los caracteres que escribe al oprimir una tecla. Al final, estamos hablando sobre principios y no sobre el derecho de libertad de expresión que es mucho más que sólo poder abrir la boca y decir basura.
El problema es que en algunas ocasiones encontrás posturas anónimas que son muy válidas y coherentes (de altos, bajitos, gorditos, flacos, etc.) y es triste ver como son desvirtuadas por la cobardía (temor, miedo, ignorancia) implícita en el anónimo.
¿Las cartas bombas eran enviadas a veces como anónimos verdad? Su discurso era de protesta en contra del sistema que la decadente Corte Suprema de USA esta defendiendo.
Yo a veces lamento a Marecela Gereda.
El anonimato me sirve acá para decir eso. Pero sólo porque no me deja poner comentarios "duplicados" según la inteligencia virtual de blogspot.
Soy condottiero. hehehe.
Las ideas distintas se conocen mejor dialogando con la mente abierta. Como dicen por allí, hasta un reloj descompuesto acierta dos veces al día, querido Condotierro.
Te la puedo presentar cualquier día, así puedes demostrarle tus puntos en persona, es un encanto de patoja
hehehe. Que conste que dije A VECES. hehehe. Seguramente me caería bien. Algunas personas cercanas la conocen y me han dado muy buenos comentarios de ella.
Agree. Las ideas, no importa si las mismas o distintas, las conocemos mejor con la mente abierta.
:o)
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